Autorretrato

Llueve, y mi relación con la lluvia siempre resulta particular. Bah, no se si particular es la palabra. Puede, y es probable, que a muchos les pase que la lluvia les produce algo. No sé, cosas. Al menos eso me pasa a mí.

La lluvia agita algo adentro mío. Puede que su inmensidad, su capacidad de maravillarnos desde hace miles años sea lo que me pone a pensar. Es decir, si uno se detiene un minuto a pensar la cantidad de litros de agua que caen del cielo como por que si, es imposible no sentirse pequeño y atraído a la vez. La lluvia tiene un magnetismo único. No podemos ignorar a la lluvia.
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Cenizas

Qué momento de mierda ese en el que nosotros, los que encontramos un respaldo en el cuaderno y la birome, nos sentamos a escribir y no sabemos qué escribir. O peor. Nos sabemos cómo escribir eso que tenemos atragantado.

Es desesperante. Ahoga. Y te hace sentir un pelotudo también. Un monigote que a través de burdas señas o gestos ampulosos trata de explicar lo inexplicable.
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Yo

Fue pasado el mediodía que empecé a perseguirlo. Con el sol a mis espaldas y quizás sin el mejor calzado, intenté tomar su ritmo, aún desconociendo cuál era su destino.

Puede que no sepa contestar si me preguntan el por qué de emprender tal carrera, pero no dudaría un instante si me preguntaran qué era lo que quería: quería superarlo, necesitaba superarlo, sentirme mejor que él. Sigue leyendo

Twitteros K

Ayer Jorge Lanata en su programa de Canal 13, PPT Periodismo Para Todos, realizó un extenso informe desenmascarando una red de “twitteros truchos”.

La introducción del informe, que a continuación dejo para quienes no pudieron verla, parece en muchas partes improvisada, y además en ella se arrojan datos extremadamente imprecisos, como por ejemplo “hay entre 400.000 y 1.000.000 de usuario de Twitter en Argentina” o bien, la definición de los llamados TrendingTopics. Sigue leyendo

Llueve

– ¿Trajiste paraguas?

– No, ¿Por qué?

– Uh, porque parece que va a llover.

– ¿Otra vez? Ultimamente llueve a cada rato.

– Si, no entiendo que es lo que pasa con el clima.

– Lo peor de todo es que, incluso cuando el día está lindo, de repente se nubla todo y diluvia. Y encima, ahora cada vez que llueve se inunda todo.

– Si eso es cierto. Yo no sé si la culpa la tienen los políticos, la deforestación o qué, pero así no se puede seguir.

– Es verdad, pero ¿qué podemos hacer nosotras?

– No, no podemos hacer nada nosotras. Al fin y al cabo sólo somos mejillas.

– Tenés razón, parece que no queda otra que mojarnos. Hasta luego.

– Chau, hasta luego.

¡Censura ya!

Al leer el título que lleva este post, que por el contrario a la mayoría de los anteriores se escribió a partir de su título, pensarás que me volví completamente loco. Si, una vez más probablemente estés intentando adivinar qué fue lo que se me cruzó por la cabeza al pedir censura a los gritos. Pero no me volví loco por realizar este pedido, o al menos eso creo.

El pedido de censura es para determinadas palabras que hoy utilizamos con extrema impunidad, y no me gusta que así sea.

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