¡Censura ya!

Al leer el título que lleva este post, que por el contrario a la mayoría de los anteriores se escribió a partir de su título, pensarás que me volví completamente loco. Si, una vez más probablemente estés intentando adivinar qué fue lo que se me cruzó por la cabeza al pedir censura a los gritos. Pero no me volví loco por realizar este pedido, o al menos eso creo.

El pedido de censura es para determinadas palabras que hoy utilizamos con extrema impunidad, y no me gusta que así sea.

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Desconocido

Aun cuando faltaban varios minutos para que el tren partiera, y habiendo varios asientos libres, eligió sentarse justo en frente de mí.  Me detuve a mirarlo, ya con el tren en movimiento, pensando en qué lo había llevado a elegir particularmente ese asiento. Sigue leyendo

Dientes

El edificio era extremadamente antiguo, pero estaba bien conservado. Las anchas escaleras del salón, de escalones bajos y pequeñas barandas incorporadas, se encontraban majestuosamente adornadas. A pesar que la noche era helada, el interior de la vieja casona conservaba muy bien la temperatura permitiendo que la fiesta se lleve a cabo con toda normalidad.

La elegancia de los invitados me hacía sentir dentro de una película ambientada. Las mujeres iban de vestido largo, muy arregladas, con sus mejores joyas a cuestas. Los hombres vestían impecables trajes, en su mayoría especialmente diseñados para la ocasión.

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