Autorretrato

Llueve, y mi relación con la lluvia siempre resulta particular. Bah, no se si particular es la palabra. Puede, y es probable, que a muchos les pase que la lluvia les produce algo. No sé, cosas. Al menos eso me pasa a mí.

La lluvia agita algo adentro mío. Puede que su inmensidad, su capacidad de maravillarnos desde hace miles años sea lo que me pone a pensar. Es decir, si uno se detiene un minuto a pensar la cantidad de litros de agua que caen del cielo como por que si, es imposible no sentirse pequeño y atraído a la vez. La lluvia tiene un magnetismo único. No podemos ignorar a la lluvia.
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Cenizas

Qué momento de mierda ese en el que nosotros, los que encontramos un respaldo en el cuaderno y la birome, nos sentamos a escribir y no sabemos qué escribir. O peor. Nos sabemos cómo escribir eso que tenemos atragantado.

Es desesperante. Ahoga. Y te hace sentir un pelotudo también. Un monigote que a través de burdas señas o gestos ampulosos trata de explicar lo inexplicable.
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El árbol que tapa el bosque

¿Y si llegó el momento de dejar que el árbol nos tape el bosque? No, no me volví loco. O si, ¿qué se yo? Ese no es el punto. El punto es que en una de mis tantas visitas al balcón de casa, esas que uso “para pensar”, me concentré en un árbol que está en la vereda, a unos 10 metros de la puerta de casa.

No tengo ni la más puta idea de qué árbol es. Mis prácticamente nulos conocimientos al respecto sólo me permiten decir que, por el momento, el árbol es verde (se que en unos meses ya no lo será) y que tiene un tamaño mediano, estándar para un árbol de vereda.
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Sin título I

Toda la vida fui un tipo ansioso. Y como todo ansioso hay algo que me obsesiona: el tiempo.
Aunque no nos guste, o mejor dicho, aunque no me guste, no podemos controlar el tiempo. Cada hora, cada minuto, incluso cada segundo es exactamente igual a su antecesor y a su predecesor.

¿Entonces? Entonces intentamos pelear contra lo que no podemos cambiar manipulando el tiempo. Más que el tiempo, manipulamos nuestra percepción del tiempo. ¿Quién no se pasó horas colgado en una charla entretenida? O por el contrario, ¿quién no pasó interminables minutos en alguna oficina o en el aula de alguna universidad?
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