La tregua no es paz

Una polvorienta brisa de verano me despeinó al salir de casa. El sol brillaba y por primera vez en mucho tiempo el ruido de las los tanques y las bombas había cesado. Escuchaba voces, escuchaba autos e incluso escuchaba el ruido que mis zapatos hacían con cada paso. Escuchaba vida.

Y sin embargo no escuchaba paz. No sentía paz, porque no había paz. Había tregua, es cierto, pero no paz.
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