Ahí vienen

No me cabe alguna duda, son ellos. Todos visten igual, se mueven igual, piensan igual.

Aunque así lo crean, entre ellos no hay escalones, no existen jerarquías. Sólo existe una falsa idea de poder que los motiva a seguir. La aparente idea de superioridad los vuelve incapaces de ver que cada uno de sus movimientos ya está previamente definido, premeditado.

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