El niño y el buitre

Kevin Carter fue un fotógrafo nacido en Johannesburgo, en 1960. Comenzó su carrera a los 23 años fotografiando civiles en situación de guerra en su Sudáfrica natal. Finalizado el apartheid, se convirtió en miembro del Bang-Bang Club, nombre con el que se conocía a 4 fotógrafos (Greg Marinovich, Ken Oosterbroek, Joao Silva y el propio Carter) activos en aldeas sudafricanas post-apartheid, principalmente retratando conflictos armados en poblaciones civiles.

En marzo de 1993 Carter visitó la aldea Ayod en Sudán. Su objetivo principal era, a través de sus fotografías, denunciar la guerra y la hambruna en la que aquel país del norte de África se encontraba sumido.

Antes de irse, en las inmediaciones de un centro de alimentación encontró en el suelo a una niña (recién años más tarde se comprobaría que se trababa un varón) famélica. Mientras se disponía a realizar una serie de fotos, un buitre se posó justo detrás del desnutrido niño que se hallaba en el piso.

"El niño y el Buitre" - Kevin Carter, 1993

De pie ante una perfecta metáfora del mundo en que vivimos, Carter hizo lo que mejor sabía hacer: tomó su cámara, con muchísimo cuidado se acercó a la escena y retrató en un mismo plano al niño y al buitre.

La fotografía, cuyo impacto resulta innegable, fue publicada en el New York Times el 26 de marzo de 1993 y su repercusión fue inmediata. De hecho, cientos de personas se comunicaron con el diario para saber el destino de aquella niña sudanesa, a lo que el diario informó que no se conocía si había sobrevivido.

Fue entonces cuando la foto tomó una dimensión que seguramente no era la que Kevin Carter buscaba al momento del disparo. La opinión pública se volvió en contra del fotógrafo por no haber ayudado al pequeño que yacía indefenso en lugar de tomar conciencia sobre la situación en Sudán.

Aun así, y luego de todos los agravios hacia Carter, la fotografía ganó el premio Pulitzer de 1994.

Asfixiado por la presión pública, Kevin Carter había decidido transformarse en fotógrafo de naturaleza. Sin embargo, su vida seguía siendo caótica: problemas familiares, problemas con el dinero, y una fuerte depresión. Depresión que se vio agudizada cuando en abril de 1994 su amigo, el fotógrafo Ken Oosterbroek fue asesinado mientras cubría un tiroteo en Johannesburgo.

Completamente desgastado, el 27 de julio de 1994 Kevin Carter su suicidó tapando la salida del caño de escape de su camioneta e inhalando monóxido de carbono hasta morir. En su carta de suicidio el fotógrafo explica, entre otras cosas, que se encontraba deprimido, y atormentado por los recuerdos vividos.

Obviamente, la presión pública por la fotografía del niño y el buitre no fue la única responsable del suicidio, pero sin duda contribuyó a agravar la depresión del fotógrafo. A pesar de que nadie tenía la certeza de si el niño había podido sobrevivir o no, el mundo lo dio por muerto, aun cuando la propia imagen muestra que el niño si era atendido.

En su mano derecha, el pequeño fotografiado tiene una pulsera de la ONU, con el código T3. Según explica Florence Mourin, quien coordinaba los trabajos en aquel centro de atención en Sudán, indica que la “T” se utilizaba para la desnutrición severa, y la “S” para aquellos casos no tan extremos. Además, el número indicaba el orden de llegada al campamento, por lo que el niño era el tercer paciente atendido por desnutrición severa en aquel centro.

Motivados con la posibilidad de que el niño hubiera sobrevivido, un grupo de periodistas españoles viajó a Ayod con el objetivo de averiguar que había sido del protagonista de tan controvertida foto. Allí, una residente llamada Mary Nyaluak indicó a este grupo de periodistas que el fotografiado era un niño y no una niña como se creía, su nombre era Kong Nyong y su familia vivía fuera de la aldea.

Efectivamente, estos datos llevarían a los españoles hasta la familia del niño. Su padre lo identificó,  confirmó que Kong se recuperó de la hambruna y vivió hasta el año 2008 cuando falleció por fiebre, confirmando además, lo poderosa y a la vez peligrosa que puede resultar una foto.

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2 comentarios en “El niño y el buitre

  1. Te soy sincero, esta tarde cuando por primera vez visité el blog, el título me llamó la atención, pero la foto me pateó el espíritu. Salí del Blog desconcertado hasta unas cuantas horas más tarde en la noche cuando decidí no solo ojearlo sino leerlo. Me alegro porque me lo disfruté. Es impactante el mensaje que está implícito detrás de tu narración tanto como la foto. Primero pensé que Kevin era el buitre por no haber socorrido al niño. Luego con tu narración me sorprendo ya que Carter era el niño desnutrido y deprimido por los avatares de la vida. Y aún más dramático saber que el niño había sobrevivido quince años más y él se suicido al año siguiente. Te felicito.

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