Dientes

El edificio era extremadamente antiguo, pero estaba bien conservado. Las anchas escaleras del salón, de escalones bajos y pequeñas barandas incorporadas, se encontraban majestuosamente adornadas. A pesar que la noche era helada, el interior de la vieja casona conservaba muy bien la temperatura permitiendo que la fiesta se lleve a cabo con toda normalidad.

La elegancia de los invitados me hacía sentir dentro de una película ambientada. Las mujeres iban de vestido largo, muy arregladas, con sus mejores joyas a cuestas. Los hombres vestían impecables trajes, en su mayoría especialmente diseñados para la ocasión.

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