Carta a los lectores

Estimado lector:

A través de estas líneas me tomo el atrevimiento de robarle un instante de su tiempo, que tanto vale por esto días, para ponerlo al tanto de mi situación.

Mi nombre no importa ya que, al igual que a usted, me fue impuesto. Tampoco importa mi edad, porque también coincidimos en no  haber decidido nacer. Sin embargo, yo fui creado por la mano de quién les escribe, y que hoy se forzado a transmitirle mis propias ideas.

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Y un día dije..

Y un día dije: “Quiero ser un escritor”

“Perfecto” fue lo primero que pensé. Conseguí un cuaderno y una birome y escribí un par de letras y algunos números, sin demasiado sentido, lo primero que se me vino a la cabeza. Listo, ya era un escritor. ¿Listo, ya era un escritor? Esa pregunta, ese “listo” fueron desencadenantes de una serie de preguntas, la mayoría, muy probablemente retóricas.

En el sentido más literal de la palabra si, ya era un escritor. Ahora, lo que había en ese cuaderno no tenía sentido alguno, entonces pensé: ¿Era necesario que lo escribía tuviera algún sentido? Nuevamente apelando al aspecto más literal de la palabra puedo afirmar que no. Con el simple hecho de escribir algo ya podía considerarme un escritor.

Sin embargo, ¿qué razón de ser tiene escribir algo que no signifique nada? Ninguna. Entonces, agarré una lata de gaseosa y, en el mismo cuaderno donde me había convertido en escritor, copié la descripción de su contenido. Ahora no sólo escribía sino que lo escrito tenía sentido. Ya era un escritor.

Sin embargo, hoy en día nada significa lo que realmente significa. Y el que nada signifique lo que realmente significa me obligó a replantear mi deseo. Después de pensar un rato me dije: “Lo que querés vos es ser lo que comúnmente consideramos un escritor”. “Ahora sí” pensé, y en ese mismo cuaderno empezaban a aparecer las primeras líneas de una historia muy simple, básica, pero completamente inventada por mí. Empezaba a convertirme en lo que comúnmente consideramos un escritor. Perfecto. ¿Perfecto? No, más preguntas. ¿Qué es lo que comúnmente denominamos un escritor? Bien, ahora no solo tenía que escribir sino que también tenía que pensar que considera la gente un escritor. Probablemente existan tantas consideraciones de que es un escritor como personas existan, por lo que, atado a la subjetividad que supone la palabra “comúnmente” redefiní nuevamente mi deseo: “Quiero que la gente me reconozca como un escritor”.

En un principio puede parecer que no existe diferencia alguna entre esté nuevo deseo y el anterior. Bueno, la diferencia es sutil, pero a la vez compleja y profunda. Al redefinir nuevamente mis expectativas contemplo el reconocimiento, y el querer ser conocido, o mejor dicho, reconocido, implica darse a conocer.  Significa abandonar ese caparazón, ese escudo que te brinda el hecho de ser el único lector de los propios escritos. Y el darse a conocer trae como consecuencia una constante evaluación. Cualquiera que lea algo escrito por otra persona automáticamente forma una opinión, aunque sea efímera.

Ante la idea de esta evaluación constante, y lejos de ponerle techo a mis expectativas, fui por más. Ahora no solo quiero que la gente me reconozca como escritor, sino que quiero que a la gente le guste lo que escribo. Uf, ahora sí, más conflictos, más preguntas y menos certezas. ¿Para quién escribe un escritor, para el que lee o para él? Depende de lo escriba creo. Si a la gente no le gusta lo que escribo, ¿no puedo ser un escritor? Si, aunque no vas a poder vivir de eso. ¿Realmente lo que busco es vivir de lo que escribo? No estoy para pensar en eso ahora.

Mi cabeza se hacía preguntas e intentaba responderlas mientras seguía escribiendo. Entonces, ya habiendo escrito toda la evolución de mi deseo, la profundización y el intento de darle cierta especificidad a mis expectativas, redefiní mis pensamientos una vez más, la última en lo que a estas líneas respecta. Esta nueva definición puede parecer extremadamente simple, amplia o puede parecer un concepto vago, aunque les aseguro que es muy profundo y complejo. Ahora, simplemente quiero ser.